La Patria 3.0

Artículo de opinión

La Ley del Mercado de Valores de Bolivia es totalmente “policíaca”

La Ley del Mercado de Valores de Bolivia es totalmente “policíaca”

Por Jaime Dunn de Ávila

10 marzo, 2025 | 10:30 am

Un aspecto crucial en el desempeño de la economía boliviana está vinculado al acceso al financiamiento en condiciones competitivas para el sector productivo y de servicios nacionales del ámbito privado. En términos generales, las empresas bolivianas acceden a préstamos del sector bancario. Éstos, a su vez, los ofrecen siguiendo las directrices de la Autoridad de Supervisión de la Actividades Financieras (ASFI), que les impone límites por sector, según las políticas que aplica el Estado en cada coyuntura, así como condiciones de contragarantías que pocas de las empresas pueden cumplir según afirman los círculos empresariales en cada departamento y a nivel nacional.

En el departamento de Tarija hay múltiples actividades productivas que tienen alto potencial, pero que a decir de los empresarios no se desarrollan a la velocidad de la demanda de productos por falta de financiamiento oportuno, barato y ágil, así como por otros factores vinculados al acceso a tecnología, vías de comunicación, formación profesional de gente que trabaja en esos sectores, entre otros.

Una alternativa de financiamiento desarrollado en los países vecinos, como Argentina, Chile, Brasil, Paraguay y Perú, es el del mercado de valores, también denominado mercado bursátil.

En este mercado operan las Bolsas de Valores, Agencias de Bolsa, Calificadoras de Riesgo, inversionistas institucionales (Administradoras de Fondos de Pensiones, Fondos de Inversión, compañías de seguros) y privados (personas que tiene ahorros por sus actividades económicas actuales y desean invertirlos para obtener más ganancias), y, obviamente, empresas que necesitan financiamiento a costo más competitivo que el comercial bancario para sus operaciones productivas o de servicios.

La última ley boliviana que regula la operación del Mercado de Valores data del año 1998, a la que el experto en asuntos bursátiles y con amplia experiencia en países vecinos, Jaime Dunn de Ávila, califica como “policíaca” y no pro desarrollo del mercado de valores. La ley tiene, en consecuencia, más de 24 años de vigencia sin haber sufrido cambios sustanciales. Antes de esa ley, regía en el incipiente mercado de valores la legislación incluida en el Código de Comercio, un compendio normativo aprobado como “decreto ley” en la época de la dictadura de Hugo Bánzer Suárez (1971 – 1979).

Este es su pie de foto.

Si bien con la Ley de 1998 empezó un desarrollo institucional del Mercado de Valores, desde entonces a la fecha se han vendido en el ruedo bursátil básicamente títulos representativos de deuda (bonos, pagarés, letras, también denominados títulos de renta fija) y muy marginalmente títulos de participación (títulos de participación de renta variable). De acciones, básicamente de algunos bancos.

En entrevista con El País, Dunn de Ávila, de ancestros tarijeños, se aventura por terrenos inhóspitos de la economía nacional, como intentar determinar cuánto dinero hay disponible en Bolivia y quiénes son los que se benefician de ese ahorro nacional, el rol del Estado como emisor de títulos de deuda y su influencia en el mercado de dinero en el contexto de la economía boliviana y su endeudamiento interno y externo.

¿Cuál el endeudamiento de Bolivia y cómo se financia?

Para empezar, hago notar un tema sobre el monto de la deuda interna de Bolivia, no tenemos los datos siempre al día, pero debe estar entre los 14 y 15 mil millones de dólares. La deuda interna y la externa debe estar encima de los 26 mil millones de dólares. Aclarando eso, básicamente el TGE lo que hace es financiarse de dos maneras: prestándose del Banco Central de Bolivia (BCB) y la otra es prestándose del sector privado. Los préstamos del sector privado se hacen a través de la emisión de letras y bonos que hace el Estado. Es cierto que el monto de deuda interna ha crecido de manera espectacular, especialmente entre 2020 y 2021. Básicamente 2020 por el tema de pandemia era necesario el endeudamiento del Estado para tomar todas las medidas sanitarias que se tomaron. Entonces no solo se prestó un monto superior a los dos mil millones de dólares del BCB, sino que también emitió bonos para que compre el sector privado. El sector privado básicamente tiene dos compradores grandes que son las dos Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP- AFP Previsión y AFP Futuro de Bolivia, nde), aunque también hay otros compradores como los bancos y otras entidades financieras, empresas de seguros etc., pero diría que el 90% de las emisiones del TGE las compran las AFP.

Los factores que causan de que el endeudamiento interno sea más alto, básicamente se da por el hecho que desde el año 2006, y con mayor énfasis desde el año 2018, el gobierno ha optado por financiarse internamente antes que externamente. Antes, hasta el 2005, los anteriores gobiernos se prestaban más de afuera, había más financiamiento externo que interno. Ahora eso se ha dado la vuelta y una de las razones por las que eso sucede es porque se podría deducir que el acceso al crédito internacional por parte de Bolivia ya no es como era antes, y cuando hablamos de bonos soberanos, por ejemplo, que se habían emitido en últimas ocasiones, hoy en día ese mercado se ha mostrado más cerrado para Bolivia, de ahí que el último intento de colocar bonos no ha sido exitoso, y la tasa que se ha logrado ya no ha sido en torno al 4% que estábamos acumulando, sino que la tasa se ha subido al 7.5%. Entonces uno de los temas es que justamente a partir del 2017 – 2018 hemos empezado a tener calificaciones de riesgo más bajas, porque internacionalmente nos perciben con mayor riesgo. La calificación de Moody’s, Stándard & Poors, Fitch Rating, han caído a niveles de doble B (BB) hasta las B. Entonces ha habido deterioro del perfil de riesgo del país y, en general, eso hace que el acceso al mercado internacional privado es simplemente reducido. Entonces Bolivia ha optado por prestarse adentro del país y, como los grandes compradores son las AFP, como lo dijimos, la mayoría de los préstamos que se dan a través de bonos al gobierno se hacen con las AFP comprando esos bonos, con la ventaja de que se dan en moneda nacional, porque son operaciones dentro de Bolivia.

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